Romper tabúes con el cáncer de mama

Romper tabúes con el cáncer de mama

La detección oportuna del cáncer de mama requiere dejar atrás la pena y los estigmas que todavía pueden frenar a las mujeres para acudir a una revisión médica, señaló la Dra. Carolina Ortega Olvera, profesora investigadora de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quien destacó la importancia de normalizar la exploración mamaria como parte del cuidado de la salud.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, especialista explicó que el temor o la incomodidad ante la posibilidad de que el personal de salud explore el tejido mamario han sido obstáculos para acudir a revisión. Sin embargo, consideró que el acceso a la información y una mayor conciencia sobre el autocuidado han contribuido a cambiar esta percepción. “La pena la vamos dejando de lado, porque realmente la pena estaba matando muchas mujeres”, expresó.

Ortega Olvera subrayó que la exploración clínica, realizada por personal capacitado, permite identificar cambios en las mamas que requieren atención médica. Por ello, llamó a las mujeres a priorizar su salud, superar las barreras culturales y acudir a los servicios médicos sin temor ni vergüenza, especialmente ante cualquier alteración.

Indicó que la autoexploración debe comenzar a partir de los 20 años y realizarse una vez al mes, de preferencia entre siete y diez días después de la menstruación, cuando los cambios hormonales afectan menos el tejido mamario. En las mujeres que ya no menstrúan, recomendó elegir un día fijo cada mes para realizarla.

También destacó la importancia de la mastografía, estudio que se recomienda cada dos años entre los 40 y los 69 años, ya que permite detectar lesiones pequeñas incluso antes de que aparezcan síntomas. Antes de esa edad, si se identifica alguna alteración en el tejido mamario, corresponde al médico valorar la necesidad de realizar estudios diagnósticos.

En cuanto a los mitos que circulan principalmente en redes sociales sobre las causas de esta enfermedad, la investigadora aclaró que no existe evidencia científica que demuestre que el uso de desodorantes, los brasieres con varilla o los golpes en el pecho provoquen cáncer de mama.

Precisó que existen factores de riesgo modificables y otros que no pueden cambiarse, como la edad. En general, la enfermedad se presenta con mayor frecuencia a partir de los 40 años, aunque también existen casos en mujeres más jóvenes, por lo que recomendó mantenerse atentas a cualquier cambio en las mamas, independientemente de la edad.

Respecto a los antecedentes familiares, Ortega Olvera señaló que representan un factor de riesgo importante, particularmente cuando existen casos de cáncer de mama en familiares cercanos. Explicó que algunos casos hereditarios se relacionan con alteraciones en los genes BRCA1 y BRCA2, vinculados con una mayor predisposición a desarrollar esta enfermedad. De acuerdo con un estudio realizado por su equipo en población mexicana, la prevalencia de estas alteraciones genéticas se ubicó entre el cinco y el siete por ciento.

La investigadora añadió que el cáncer de mama también puede presentarse en hombres, aunque representa alrededor del uno por ciento de los casos. Advirtió que, cuando existe un antecedente de esta enfermedad en un familiar varón, es importante considerarlo durante la valoración del riesgo y mantener vigilancia en las mujeres de esa familia.

Asimismo, advirtió que la cobertura de mastografías en México se encuentra alrededor del 30 por ciento, de acuerdo con los datos que mencionó durante la entrevista, mientras que se requiere alcanzar al menos el 70 por ciento de la población objetivo para lograr una reducción significativa de la mortalidad mediante este tipo de detección. Por ello, enfatizó que la prevención no debe limitarse a octubre, mes de las campañas de concientización, sino mantenerse durante todo el año. Reiteró que detectar la enfermedad en etapas tempranas aumenta las posibilidades de supervivencia y puede permitir tratamientos menos agresivos y costosos.

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